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Ermita de la Virgen de la Cabeza
Religioso, Siglo XVIII
Es de planta rectangular.
Bastante modificada desde casi su construcción, añadiéndosele bastantes espacios de servicio para la ermita.
Del siglo XVIII.
La construcción es de una sola altura sobre muros de sillar de grandes proporciones y magnifica cantería, hoy día casi ocultos bajo revocos y enlucidos.
En la esquina mas occidental de la fachada sur se desarrolla la torre con vanos de medio punto y rematada con una bovedilla circular y tejado redondeado.
Los vanos son escasos si exceptuamos el que se abrió para poder observar la imagen mariana a través de una verja y cristal.
El interior presenta una sola nave cubierta con bóveda de medio cañón sostenida por arcos fajones sobre cornisas o impostas.
La cabecera y los pies son planos.
El acceso original estaría en los pies de la ermita y posteriormente se abrió la portada lateral.
El retablo que hoy presenta no es el suyo original sino que es procedente de los restos de otros de iglesias de Cazorla.
Además de la de la Virgen de la Cabeza, está la imagen de San Antón.
Destaca el pequeño coro que sirve a su vez como acceso a la torre campanario.
Según una antigua leyenda, durante la ocupación musulmana, las personas mayores, para evitar que los infieles la profanaran, ocultaron una imagen de la Virgen en la Peña de los Halcones. A mediados del siglo XV, un pastor que guardaba su rebaño, barruntando tormenta, se ocultó en unas rocas; una chispa rasgó las piedras, el pastorcillo, aterrado, cayó de bruces. Cuando levantó la vista, la Virgen, de rostro trigueño le miraba sonriente. Los cazorleños, cerca del lugar donde se apareció, levantaron una ermita y comenzaron a venerarla como Patrona con el Titulo de Ntra. Sra. De La Cabeza.
La Hermandad estaba esencialmente constituida por pastores y ganaderos, así como miembros del clero y de la nobleza. Entres estos últimos se distinguió en el S XVII, D. Sancho Fernández de Angulo, fundador de la ciudad de Nueva Barcelona en América.
Durante la Guerra de la independencia, numerosas familias se refugiaron en la ermita, que fue incendiada por unos franceses el 7 de septiembre de 1.810 efigie de Nuestra Señora se salvó oculta entre unos matorrales.
El 25 de julio de 1936 fue destrozada la Imagen de la Virgen. Acabada la contienda civil D. Francisco Gomara realizó la preciosa talla actual, y, quizás pensando en la imagen de Andújar, la hizo negra. Cuando el pueblo la vio, fue devuelta, exigiendo el cambio de color.
En "La Romería", el último domingo de Abril de cada año, se sube a la Virgen hasta el Santuario, y a la caída de la tarde, se baja a la parroquia, en donde permanece todo el mes de Mayo.