Fue llamada así, porque individuos de esta tribu la poseyeron antes de la conquista de Baeza.
La encontramos abundantemente documentada a partir del siglo XV, como Torre de los Altares.
Es una gran torre en punta, de 25 metros de altura, que servía de defensa a la desaparecida Puerta del Cañuelo (Pasaje Barbacana) y la contigua Barbacana (Calle Barbacana).
Es de fábrica de sillería.
Presenta 4 potentes saeteras y se remata con final almenado.
En 1795 el Concejo solicita permiso para celebrar 6 novilladas a fin de costear un reloj para esta torre; de sobrar algo se destinaría al arreglo de los acueductos y fuentes públicas. No hubo suerte; no se sacó ni para el reloj.
A principios del siglo XX, un comerciante de esta plaza obstinado en no retirar las cajas colocadas ante su establecimiento fue castigado a costear las almenas para la torre, a imitación de las del arco de Villalar. El reloj también se puso en el siglo XX.