En esta zona es dónde se encontraban los antiguos huertos que abastecían al Alcázar.
La cultura islámica trajo a la península ibérica nuevas técnicas de cultivo, importadas desde lugares en los que el agua era un bien muy escaso y preciado. Así se llevó el riego a numerosas tierras, posibilitando la creación de huertos como el de aquí. El líquido elemento era canalizado mediante acequias que dirigían el agua según las necesidades de los diversos cultivos.