Arbusto perenne de 40–120 cm, muy ramificado, con porte redondeado.
Tallos erectos, densamente tomentosos, de color gris blanquecino.
Hojas:
Opuestas, enteras, lanceoladas a ovado‑lanceoladas.
Superficie densamente cubierta de vellosidad blanquecina, tacto suave.
Color verde grisáceo.
Pecíolo corto o casi inexistente en las superiores.
Inflorescencia:
Dispuesta en verticilos (pisos) bien separados a lo largo del tallo.
Cada verticilo con numerosas flores agrupadas.
Flores:
Corola rosada a violácea, tubular, bilabiada.
Labio superior arqueado, característico del género.
Cáliz tubular, también tomentoso.
Muy atractivas para abejas y otros polinizadores.
Floración: abril – junio.
Fructificación: verano.
Especie propia de matorrales mediterráneos secos, laderas calizas, pedregosas, suelos poco profundos, bordes de caminos y claros de monte, suelos pobres y soleados.
Mediterránea occidental. Muy común en Andalucía oriental. Espontánea de la flora de la Península Ibérica.
Soporta insolaciones fuertes.
Especies similares
Phlomis lychnitis
Flores amarillas, no rosadas.
Planta más esbelta y menos tomentosa.
Phlomis fruticosa
Flores amarillas intensas.
Arbusto más grande y robusto.
Claves diagnósticas
Arbusto tomentoso grisáceo.
Verticilos florales separados.
Flores rosadas‑violáceas con labio superior arqueado.